
Detrás hay una idea que ya contamos en quién decide y quién revisa en ADRI: el modelo de IA pone la inteligencia y las reglas que lo rodean ponen el criterio. La pausa es una de esas reglas.
La pausa ⏸️: qué es y qué lees en ella
Cuando ADRI va a hacer algo con consecuencias fuera del chat, como escribir a alguien de fuera de tu empresa, cambiar un dato o gastar, no lo hace todavía. Pone una pausa ⏸️ y espera.
La pausa no es un volcado técnico. Está escrita en lenguaje normal: «Voy a enviar un correo a este contacto con este asunto», seguido del texto exacto. Sale en el idioma en que escribes: español, inglés, francés, portugués, italiano, alemán, catalán, gallego y euskera.
Esa frase no la redacta la IA: la compone el programa a partir de la acción real. Así un modelo manipulado por un texto ajeno no puede describirte una cosa y hacer otra.
Para seguir, contesta con naturalidad: «sí», «adelante», «vale». Una respuesta con condición o con duda («sí, pero espera», «solo a Pedro») no cuenta como un sí limpio. Si no contestas, la pausa caduca a la hora y no se hace nada.
Cuándo no pregunta: lo que tú has ordenado
Si en tu propio mensaje pides algo concreto, tu mensaje ya es el sí. «Manda a Pedro este correo con este texto» o «cambia la reunión 442 a las cinco» salen a la primera. Para que cuente, la orden tiene que nombrar el objetivo y no llevar condiciones ni ser una pregunta. Si es un envío, además, el destinatario lo has escrito tú o ya está en los datos de tu empresa.
Antes de hacerlo, ADRI deja una anotación en el registro de seguridad; sin ella, no se salta la pausa. Una tarea de fondo que lanzaste tú hereda el sí, pero solo para los destinatarios que escribiste en tu mensaje: lo que ADRI decida por su cuenta no sale.
Cuándo pregunta siempre, aunque se lo hayas ordenado
Hay cinco casos en los que la pausa se queda, pidas lo que pidas:
- Dinero. Pagar, cobrar, marcar una factura como pagada o dar una comisión por pagada.
- Muchas cosas de golpe. Más de cinco registros en un mismo turno.
- Terceros. Cambios que avisan o afectan a alguien de fuera, como un evento con invitados.
- Lo que ADRI decide sola, o lo que le sugiere un texto leído de fuera que parece traer instrucciones. Un correo o una web no pueden darle órdenes.
- Lo ambiguo. Si tu mensaje no deja claro sobre qué objeto actúa.
Además hay acciones que no se saltan nunca: una auditoría de seguridad activa, borrar los datos personales de alguien que ejerce su derecho de supresión o importar facturas de otro programa. Y si no hay ninguna persona delante, por ejemplo en una tarea automática, ADRI no envía nada a gente de fuera: lo deja pendiente hasta que una persona lo confirme desde el chat.
«A partir de ahora, no me pidas permiso»
Si prefieres que no te pregunte, puedes decírselo de forma duradera: «a partir de ahora, conmigo no me pidas permiso», para todo o solo para un ámbito, como los correos. ADRI lo recuerda en las tareas siguientes hasta que digas «vuelve a pedirme permiso». Queda anotado con tu frase literal.
No se activa por error. Hace falta el permiso correspondiente, que tu administrador reparte en Roles, y un segundo revisor que lee solo tu mensaje y exige que lo digas en serio, en presente y sin condiciones. No valen una ironía, un «si un día te digo…» ni una frase dentro de un correo reenviado.
Y los límites de seguridad siguen puestos. La preferencia no salta las acciones que nunca se saltan, ni lo que venga de un texto sospechoso, ni el envío masivo salvo que tu frase lo nombre. En seguridad, un modelo de decisión solo puede endurecer: añadir una pausa, nunca quitarla.
Envíos masivos y mensajes que llegan tarde
Los envíos a muchas personas tienen freno. Si en una tarea ADRI va a escribir a más de cinco personas de fuera en una hora, te enseña el texto y a cuántas va, y solo sigue si dices que sí. Trocearlo en tandas pequeñas no esquiva el freno, porque se cuentan los destinatarios de toda la tarea. Si en el mismo mensaje lo pides a un grupo concreto y lo autorizas expresamente, vale para lo que pediste y no más.
La aplicación pone además su propio tope: sin el permiso de avisos masivos, nadie puede dejar en cola más de cinco destinatarios distintos en una hora. Hay un segundo cerrojo, un justificante firmado por ADRI en cada envío, que viene apagado y se activa servidor a servidor: pídelo si lo quieres en el tuyo.
El otro problema de los envíos es el contrario: salir tarde. Un mensaje que no sale a tiempo ya no sale: queda como «Caducado», con el motivo, y no se borra. Una contraseña temporal caduca a los 10 minutos, un WhatsApp o un Telegram al día laborable y un correo a los dos días laborables, según tu calendario de empresa. Si una sesión de WhatsApp estaba desconectada, al volver no sale de golpe lo acumulado.
Un modo de pruebas para ensayar sin riesgo
Cuando probamos versiones nuevas usamos un modo de pruebas. Con él encendido, ADRI apunta lo que habría hecho, ya sea un envío, una llamada o un cambio, y contesta «simulado» sin hacerlo; las consultas siguen funcionando. Es una herramienta nuestra: en una instalación real no se enciende sola y no tienes que tocar nada.
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Preguntas frecuentes
¿Puedo quitar las pausas del todo?
Puedes decirle a ADRI que no te pida permiso, para todo o para un ámbito, si tu rol tiene ese permiso. Aun así, los límites de seguridad se mantienen: el envío masivo sin tu frase expresa, los textos sospechosos y las acciones que nunca se saltan.
¿Qué pasa si no contesto a una pausa?
Caduca a la hora y no se hace nada. Puedes volver a pedirlo cuando quieras.
¿Un correo o una web pueden darle órdenes a ADRI?
No. Si ADRI lee un texto de fuera que parece traer instrucciones, lo que se derive de él pide siempre tu sí y no se salta ni con una preferencia.
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